Los aumentos de las tarifas de electricidad y gas vigentes para la Ciudad de Buenos Aires impactan en las expensas, fundamentalmente en los edificios con servicios comunes. Los consorcios pueden asesorarse con especialistas de manera de actualizar las instalaciones para incrementar su eficiencia: a igual prestación y confort, el costo operativo será menor. Estas estrategias se pueden aplicar a todas las instalaciones y servicios comunes y su impacto efectivo en las expensas dependerá varios factores que deberán evaluar el administrador y el especialista, teniendo en cuenta la antigüedad de la construcción y de sus instalaciones, la forma en que son gestionadas por el encargado, y los usos y costumbres de los propietarios.

Sistema de calefacción central

Las calderas de los edificios suelen ser antiguas en la mayoría de los casos: desde hace 25 años ya no es habitual disponer de servicios centrales. Partiendo de la base de que la falta de modernización y mantenimiento adecuado del equipo disminuyen su eficiencia, las calderas centrales se deben someter a rutinas de control de temporada y a una limpieza general y de quemadores, según explican desde la empresa Aracor SRL. El siguiente paso es la automatización de la instalación para que la caldera se encienda y apague a horarios programados y a temperaturas predeterminadas. Para eso, se incorporan a la instalación timers y sensores de temperatura en las cañerías de retorno.

Otra acción de control que se puede encarar es la instalación de medidores para establecer el consumo de agua caliente en cada unidad funcional. Se trata de una unidad térmica individual (UTI), un pequeño dispositivo que se ubica en cada departamento y permite establecer el consumo exacto de agua caliente y calefacción de cada propietario en los edificios con servicios centrales. De ese modo, el administrador podrá prorratear el monto de la factura de gas de la caldera de acuerdo al consumo real de cada unidad.

Ascensores

La modificación de un ascensor genera una importante disminución del consumo eléctrico que no tarda en amortizar el costo que genera la modernización, aseguran los especialistas de Facara, una entidad sin fines de lucro que reúne a cámaras y asociaciones de empresas de fabricación, instalación y conservación de ascensores. La acción más simple y efectiva, según ellos, es la de cambiar el tipo de iluminación de cabina: reemplazar los tubos fluorescentes o halógenas por lámparas de led. Al cambiar cada fluorescente de 20 w o cada halógena de 50 w por una lámpara de leds de 5 watts se logra un ahorro del consumo que va de un 75% a un 90%, según el tipo de iluminación original.

“Un dato sorprendente es que hasta el 75% de energía del ascensor lo consume su iluminación, porque casi todos los ascensores llevan incorporados varios tubos fluorescentes que suman una potencia de entre 40 y 80 Watts”, resalta un informe de Facara. Los tubos permanecen encendidos las 24 horas al día, esté el ascensor funcionando o parado, por lo que el gasto energético anual es elevado. Los especialistas recomientan sumar un sistema de detección de presencia en el interior de la cabina para que apague uno de los circuitos de luz (el ascensor comúnmente posee dos circuitos de luz diferenciados) cuando no haya usuarios en su interior, lo que reduciría el consumo a más del 50% y permitirá al pasajero visualizar la cabina

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Para los consorcios que deseen encarar una modernización radical, se puede modificar un ascensor tradicional electromecánico por uno de frecuencia y tensión variables (llamados VVVF), que cuentan con sistemas de retroalimentación de energía para conseguir una eficiencia importante (pudiendo llegar hasta un ahorro del 90%, según los asesores). Como un equipo VVVF realiza arranques y frenadas más suaves, logra reducir los picos de consumo que se producen en esos momentos. Cuando la envergadura de la instalación lo justifique, se pueden sumar sistemas de gestión del tráfico que reducen la cantidad de viajes de la cabina con la consiguiente reducción del consumo energético. Según Facara, la adecuación de un equipo electromecánico a uno electrónico proporciona beneficios extra: reducción de la tasa de asistencia técnica por fallas y de los gastos por reparaciones ya que contienen menor cantidad de piezas, y el incremento de su vida útil al no contener partes mecánicas.

Iluminación

Es habitual que los consorcios instalen sensores en los reflectores de seguridad del acceso para controlar su consumo. En ese caso, al reemplazar un proyector halógeno por uno de led se reduce el consumo a menos del 10%. Del mismo modo, a medida que se vayan quemando las lámparas dicroicas del hall de entrada, lo más eficiente será reemplazarlas por una dicro led (no requiere cambiar el artefacto).

En la iluminación de los pasillos, se puede optimizar el consumo discriminando el encendido de luces independiente por piso. Para mayor comodidad y seguridad, el pulsador se puede reemplazar por un sensor de movimiento capaz de detectar la apertura de la puerta del ascensor y encenderse. En los casos en los que el encendido es temporal, por ejemplo en los pasillos, las lámparas más eficientes son las led. En los casos de iluminación de encendido permanente, las lámparas llamadas “bajo consumo” o fluorescentes compactas son altamente eficientes en el ahorro (entre un 70/80% en el caso de las de luz día y del 60/65 % en las de luz cálida).

Actualizado: Clayton Pearse

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